miércoles, 2 de mayo de 2018

Feria del libro 2018


Comienza la Feria del Libro de Sevilla de este año con la inauguración por parte de Almudena Grandes, y a raíz de ahí habrá todo un elenco de actividades en torno al libro. La experiencia de años anteriores me lleva a pensar que es una buena oportunidad para ponerse al día de lo que se cuece a nuestro alrededor, puesto que a través de las mesas redondas, de las presentaciones de libros y de otros diversos actos, podemos estar en contacto con aquellos escritores de los que podemos conocer algo, pero cuando te lo cuentan en directo parece que se fijan más las ideas,  al margen de tener siempre la posibilidad de intervenir en vivo y en directo sobre cualquier aspecto que nos llame la atención.



Que haya una feria en torno al libro es siempre de agradecer, a pesar de todas las estridencias que hubiera que limar, puesto que nunca llueve a gusto de todos. Mi experiencia personal, a lo largo de unos cuantos años, es positiva, por eso animo a participar de alguna u otra manera.
Mentengo firme en mi memoria la participación que tuve con ocasión de la publicación de Una parada obligatoria. En medio de aquella vorágine aparecimos los dos -el libro y yo- dispuestos a dar de si lo que llevábamos dentro. No tiramos cohetes, pero participamos, que era lo importante.
Valgan estas lineas para rememorar aquellos días, al tiempo que recomiendo en estas fechas darse una vuelta por la Plaza Nueva de Sevilla, en el horario que mejor cuadre a cada cual. No se arrepentirán.

sábado, 14 de abril de 2018

Previo al Día del Libro



En la tarde de ayer, en Camas, tuve la oportunidad de compartir mesa con cuatro compañeros de las letras, con motivo del Encuentro con nuestros creadores, organizado por FOCODE (Foro de comunicación y debate)
Este era el programa que teníamos por delante:
Con motivo del cercano día del libro, viviremos en la Biblioteca de Camas unos momentos mágicos de creatividad. Escucharemos la experiencia creadora de tres escritoras y dos escritores. Y en el coloquio, quienes lo deseen, expondrán también su visión sobre la creatividad e incluso leerán sus propias creaciones.
Estarán en la mesa:
—Carmen Alcalá: Poetisa y escritora, autora de libros como “Desnuda”, “Mujer contradicción”, “Bosnia: la mirada de los hijos muertos”, etc.
—Berta Pérez: autoras de numerosos escritos y poemas que sintetizan su larga vida dedicada a la literatura. De su obra, destaca, “Una cesta con un gato”.
—José Carmona: podíatra, poeta y escritor. Ha publicado el libro de poemas, “Caleidoscopio”, y acaba de escribir otro autobiográfico que tiene en imprenta, titulado “La aventura está en la esquina”.
—José Rodríguez: Novelista, colaborador de revistas y prensa diaria. Tiene publicada las novelas “Trece días”,  “Cuando los bosques mueren”, “A la sombra de la Encina Gorda ” “Una parada obligatoria”.
—Rosa Ciriquián: autora de libros infantiles, como “Dis-dif, el duende de la música”, “El príncipe que quería ser rana“,  “Una silla en la ventana”, etc. Aparte de  relatos y pensamientos cortos, como Breverías.



Echamos una tarde de lo más agradable, donde cada cual expuso su obra y contó algunos vericuetos del por qué de la escritura. Y cómo no, tuve la oportunidad, una vez más de dar a conocer el libro de relatos Una parada obligatoria, que continúa su andadura y que no deja de llamar la atención de alguna u otra manera.
Agradezco a la organización la invitación a participar en esa mesa, donde creo que pudimos aprender un poco más con las experiencias de unos y otros.

lunes, 5 de marzo de 2018

Atascados

                            Así comienza el relato Atascados del libro Una parada obligatoria



El teléfono sonó a las nueve en punto, en medio de un barullo tremendo de tostadas con jamón, café con leche y copas de aguardiente.
—¿Oiga, está el Melli?
Buscar a Juan López, más conocido como el Melli, a las nueve de la mañana en la barra del bar Antonio, era garantía de dar con él. A partir de esa hora, ya era materialmente imposible. Se tomaba una palomita, encendía un cigarro y se ponía manos a la obra, dispuesto a comerse el mundo si fuese menester. Estaba casado y tenía dos chiquillos de siete y nueve años, que armaban todo el ruido que podían en casa y un poco más, así que el Melli se pasaba todo el santo día de un lado para otro, sin parar más que para los asuntos imprescindibles: la cervecita del mediodía, el almuerzo en pleno tajo, el café de media tarde y dos tintos con albóndigas caseras para cerrar la jornada en el bar de la asociación, por aquello de contribuir a la causa del barrio. A los ayudantes que tenía a su cargo no les quedaba otra opción que amoldarse a sus costumbres, si es que querían disponer de unos euros extras libres de impuestos. El Melli era autónomo y cotizaba solo para no tener problemas el día de mañana. Pero a sus ayudantes los quería de ocasión. Al fin y al cabo, el grueso de las operaciones las resolvía él, y meterlo en un lío, no lo habían metido nunca. Con tantos simpapeles y tanto jaleo, bien fuera en el bar Antonio o en la propia asociación, siempre había alguien dispuesto a echar unas peonadas, y si no encontraba a nadie, procuraba que tampoco lo encontraran a él. La clientela sabía lo difícil que es, hoy en día, dar con alguien que te solucione los problemas caseros, y de las compañías de seguros para qué vamos a hablar. No hacen más que acogerse a la letra pequeña y al final hay que tirar del amigo del conocido de la vecina Pepita, que es quien de verdad sabe de qué va esto, o sea del Melli, o cualquier otro de su misma condición. Lo que pasa es que cada vez queda menos gente formal. El Melli era de los pocos de garantía. A las nueve de la mañana estaba como un clavo con su palomita de aguardiente en el bar Antonio. Y profesional era de los que quedan pocos.
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viernes, 26 de enero de 2018

Tres años después


Se cumplen tres años desde que Una parada obligatoria comenzó su andadura, y la verdad es que está siendo toda una experiencia positiva por la gran cantidad de gente con la que he tenido oportunidad de departir en torno a este libro y a sus connotaciones. Como cualquier empresa en la que nos embarquemos, el trabajo ha sido constante y hay que tocar a muchas puertas para conseguir que los autores sin caché oficial consigamos abrirnos paso, pero ahí seguimos. Me estoy llevando muchas satisfacciones y se han superado las cotas de  interés que en un principio pudieran estar en mi mente. Sin nombrar a nadie quiero dar las gracias a todas las personas y entidades que lo han hecho posible. El libro y yo nos vamos parando de vez en cuando en algún que otro lugar y esa es la grandeza de la literatura. Que no decaiga la fiesta y salud para disfrutarlo.

lunes, 8 de enero de 2018

Dijeron los lectores


Buena reseña, amigo. Pienso que te hace justicia. Buen observador, que suma mucho ingenio a lo que observa, para regalarnos arte y disfrute. Te felicito. Abrazos en Cómo mirar la vida con otros ojos José Valle Valdés

Mis felicitaciones por este libro. Con tu permiso, me quedaré por aquí. Saludos cordiales en Booktrailer de Una parada obligatoria. Julia L. Pomposo.


Un gusto descubrir tu espacio. Felicitaciones por "Una parada obligatoria" Cariños.

Recomiendo su lectura. Es un libro de relatos ameno, con algunas sorpresas. Lo disfruté a fuego lento como nacen las estrellas. Un abrazo. en La opinión de Luisma Giménez

Interesante manera de escribir lo que sientes o lo que lees Todo un arte el de tus palabras Te felicito en Los que no pasaron el corte (4)

Es cierto. El escritor con su mirada despierta pone de manifiesto aquello por lo que pasamos cotidianamente sin reparar en ello. Por eso es de agradecer que escritores como José Rodríguez Infante nos pongan de manifiesto que tras cualquier historia sencilla, puede aguardar una joya literaria. en Cómo mirar la vida con otros ojos

Bom dia JR. Meus parabéns pelo livro. chegando hoje por aqui , um lindo espaço. Um feliz dia. Abraços.

lunes, 18 de diciembre de 2017

En Camas


Como les iba diciendo hicimos una parada obligatoria en Camas y allí tuvimos una excelente acogida por parte de los integrantes del Club de Lectura Alféizar que, sin duda, contribuyeron a que los ánimos sigan en pie en lo que a el proceso cretivo se refiere. Le dimos un buen repaso a todos y cada uno de los trece capítulos de que consta el libro y a todos ellos se les sacó punta, en uno o en otro sentido, pero siempre con ganas de contribuir a que la literatura siga siendo un gran vehículo de entendimiento. No queda más que agradecer la buena acogida dispensada, a la espera del mes de Enero donde estaremos de visita por el pueblo vecino de Valencina de la Concepción.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Contenedores

       
      Así comienza el relato Contenedores, incluido en el libro Una parada obligatoria
Es fino como un alambre y con una pelambrera estropajosa que lo hacen fácilmente identificable. De andar ligero, casi siempre va solo, contándose a sí mismo lo difícil que está el tráfico y, encima, el gracioso ese que todos los días pone el coche en el mismo paso de cebra, que no sé para que se gastan dinero en hacer el rebaje de las aceras, cuando le van a tener que poner alas a las sillas de ruedas. Los botines a medio atar, en alguna ocasión tuvieron un color determinado, pero ya hace tiempo que no se sabe bien si son blancos, marrones o con listas azuladas. Viéndole caminar, pareciera imposible que no tropezase consigo mismo, porque tiene un movimiento de caderas que le hacen castañetear las rodillas; pantalones vaqueros que le arrastran, hasta el punto de tenerlos deshilachados por la parte baja; una camisa mal abrochada y, a veces, un jersey con el cuello en la espalda, como de habérselo puesto de prisa y corriendo, y no acertar nunca qué es palante y qué es patrás. Su mundo discurre entre contenedores de basura, donde busca y rebusca para llenar hasta las trancas el carrito de carrefur, habilitado para estos menesteres.
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